La semana pasada, el equipo JPL-NASA pensó lo peor cuando la comunicación con la sonda Spirit se vio interrumpida.
Finalmente, algunos datos de telemetría, permitieron comprobar que la computadora de abordo (un procesador PowerPC a 200 MHz) se reiniciaba de manera extraña, tras cargar el software de control de vuelo necesario para apuntar la antena de alta ganancia a la Tierra.
Varios días de investigación, permitieron detectar el problema residía en la memoria no volátil (tipo flash EPROM). La memoria estaba llena.
Ahora que el problema fue identificado, y en vías de solución (es posible que una vez recuperada la mayoría de datos, se reformatee la memoria), los controladores han comenzado a enviar órdenes para continuar con la misión científica en paralelo a la total recuperación.
Según los científicos del equipo de los Mars Rovers, los análisis realizados por el brazo robótico mediante el espectrómetro Mössbauer indican que la roca es de olivina, un basalto de origen volcánico.
El Mars Exploration Rover Spirit avanzó un metro a partir del Gusev Crater. Esta imagen muestra las huellas creadas en el suelo marciano por las maniobras del rover.
Imagen: NASA/JLP 8 de febrero,2004
Una vez restaurada al 100% la capacidad productiva del róver, la sonda se ha dirigido hacia la roca denominada Adirondack para en días posteriores realizar un pulido de su superficie y tomar imágenes microscópicas de su interior.
El 5 de febrero pasado, utilizando una brocha del brazo robótico, se limpió durante cinco minutos la superficie a pulir para quitar el polvo. Gorevan, responsable de las herramientas abrasivas de los Mars Exploration Rovers, afirmó en la rueda de prensa de ayer viernes que «no esperaba mucha diferencia. Es una gran sorpresa: se trata del mayor cepillado interplanetario de todos los tiempos». El resultado ha sido un tanto inesperado, ya que los científicos creían que Adirondack tenía poco polvo. La superficie limpia de la roca es bastante más osucura.
Imagen: NASA/JLP